Ante nuestro dolor siempre nos dicen: "Hay que seguir viviendo, sal, no te quedes en casa, no te encierres, el tiempo todo lo cura". Palabras que al oírlas en esos momentos, cuando el dolor nos tiene partida el alma, nos resultan incoherentes, incomprensibles por el dolor que estamos viviendo.
¿Por qué siento tu presencia, vuestra presencia? ¿Sigues viviendo a través de mí? ¿Me sigues protegiendo, me protegéis como cuando lo hacíais en vida?
No sé… a veces deseo sellar mi memoria de vuestros recuerdos, de tu recuerdo. Pero para olvidar tendría también que borrar todos los momentos vividos, incluidos los días felices junto a vosotros, junto a ti.
Olvidar lo que fui y lo que soy ahora. Tendría que volver a nacer de nuevo, comenzar a vivir sin la desfallecida experiencia de vuestras muertes, de tu muerte. Renunciar a todo lo vivido, después de vuestra partida, de tu partida.
Y aunque el dolor a veces invade mi alma, es demasiado cruel por mi parte no reconocer que la vida, aún sin vuestra presencia, siguió y sigue siendo generosa conmigo; deciros que en esos “momentos placenteros de felicidad” que la vida me sigue, ofreciendo, os resucito en mi presente, para que escuchéis esas risas infantiles que las hago vuestras.
Así van pasando mis días compartiendo bellos amaneceres, estrellas que brillan, flores que huelen (estas pequeñas cosas) las sigo disfrutando y las vivo como si fuese mi último día...
Y en esta estación de los colores de fuego y días otoñales, donde los días se acortan, cuando los árboles van desvistiéndose de sus hojas, una hoja aquí, otra allá, alfombrando con bellos colores de bronce y cobre ciudades, caminos y veredas.
Casi sin darme cuenta, volveré de nuevo a vivir otro frío invierno, que hará acto de presencia con sus lluvias, levantando vientos que llevarán y traerán nubes cargadas de agua como aquel fatídico día.
Y en esta contemplación de la madre naturaleza, me sigue sorprendiendo que este corazón partido, lleno de heridas, tapado con tiritas, siga latiendo. Sigue latiendo por los que están.
Y por vosotros que tanto amabais la vida, la seguiré viviendo...