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domingo, 2 de noviembre de 2014

ESTE CORAZÓN PARTIDO, TENDRÍA QUE NACER DE NUEVO...





Hoy quiero hablarle a mis muertos: A aquellos que marcharon porque es la ley de la vida. Y aquellos que aún sin querer, cruzaron la otra orilla, para nunca más volver...

                                                               
     

 – Siempre nos dicen -  " hay que seguir viviendo, sal, no te quedes en casa, no te encierres, el tiempo todo lo cura...” Palabras que al oírlas en esos momentos, cuando el dolor nos tiene partida el alma nos resulta incoherentes, incomprensible por el dolor que estamos viviendo... 

¿Realmente, el tiempo lo cura? ¿ se cura el dolor...? No es cierto. Cuando realmente hemos querido y amado a esas personas que compartieron sus vidas con la nuestra. El dolor que sentimos, el que no pudimos ni podemos evitar, poco a poco se va amortiguando... Pero, sigue latente en nuestras vidas. 

Hay muertes que se esperan, otras nos cogen por sorpresa, (como la tuya). Un 29 de Noviembre del 1996, cuando el débil sol de la mañana quería hacerse un hueco entre nubes cargadas de agua... Tus ojos se cerraron a la vida... En plena  plenitud, donde tus proyectos e ilusiones, también eran los míos...
Han pasado los años y quiero decirte que nunca tu recuerdo estuvo más vivo en mí que ahora, y este póstumo sufrimiento de no tenerte, me acerca cada día más a ti...

¿Por qué siento tú presencia, vuestra presencia? ¿Seguís viviendo a través de mí...? ¿Me sigues protegiendo?  ¿me protegéis  como cuando lo hacíais en vida...? No se... A veces deseo sellar mi memoria, de vuestros recuerdos, de tu recuerdo...

Pero para olvidar, tendría también que borrar todos los momentos vividos incluidos los días felices junto a vosotros, junto a ti...
Olvidar  lo que fui y lo que soy ahora. Tendría que volver a nacer de nuevo, comenzar a vivir sin la desfallecida experiencia  de vuestras muertes, de tú muerte: renunciar  a todo lo vivido, después de vuestra partida, de tu partida...

Y aunque el dolor a veces invade mi alma...Es demasiado cruel por mi parte, no reconocer que la vida aún sin vuestras presencia, siguió y sigue siendo generosa conmigo. Y quiero deciros que en esos “momentos placenteros de felicidad” que la vida me sigue ofreciendo, os resucito en mi presente, para que escuchéis esas risas infantiles que las hago vuestras... Y así compartiendo bellos amaneceres, estrellas que brillan, flores  que huelen.., pequeñas cosas.., las sigo disfrutando y las vivo como si fuese mi último día...

Así, van pasando mis días.., con sus primaveras, veranos, otoños e inviernos... Y en ésta estación de los colores de fuego, en estos días otoñales donde los días se acortan... Cuando los árboles van desvistiéndose, de sus hojas, una hoja aquí y otra allá, alfombrando con bellos colores, de bronce y cobre ciudades, caminos, parques y veredas... 
Casi sin darme cuenta, volveré de nuevo a vivir otro frío invierno... Que hará acto de presencia con sus lluvias... Levantando vientos que llevarán y traerán nubes cargadas de agua como aquel fatídico día... 

Y en está contemplación de la madre naturaleza, me sigue sorprendiendo; que éste corazón  partido, lleno de heridas.., tapado con tiritas, sigue latiendo... Sigue latiendo, por los que están... Y por vosotros que tanto amabais  la vida, la seguiré viviendo... 





                                                        

martes, 29 de octubre de 2013

DEMASIADA FELICIDAD



Comienza a llover...El ruido de la lluvia en el cristal pone música en esta tarde silenciosa...

                                                                 
          

El ruido de la persiana hace acto de presencia... Somos tres: lluvia, viento y palabras... Sinfonías de sonidos que me acompañan en esta tarde gris... 
Solo el calor de las palabras escritas, hace que tome conciencia de este difícil y al mismo tiempo maravilloso mundo de las letras.

Es verdad que el escritor necesita, la soledad, el amor, el dolor, la realidad, la fantasía...Para poder transmitir de forma fiel y exacta aquello que está pensando...
Entre mis manos un libro:
                                                 
                                                                            



Su autora Alice Munro, Premio Nobel de Literatura 2013 maestra de la palabra. Admiración es lo que me provoca cuando leo sus maravillosas palabras hechas historias.

Y yo me pregunto ¿El escritor nace o se hace? Cuando se lee esas maravillosas historias donde las palabras están en ese lugar preciso para que el lector goce con ellas. ¿Cómo  se consigue? preparación, imaginación, trabajo o escribir aquello que su corazón le dicte...
A veces transmitir de forma fiel y exacta aquello que pensamos muchas veces, nos cuesta un gran esfuerzo.... Las palabras, las usamos para comunicar, nuestros pensamientos... Todos usamos las palabras, todos contamos, escuchamos y protagonizamos historias.

Contar historias con palabras por escrito parece una actividad casi tan natural como hablar o cantar. 
Sin embargo, solo algunas personas tienen el don de escribir aquello que están pensando.Juegan con las palabras, al igual que piensan escriben llevando al lector a un mundo real o imaginario.

Les hace sentir todas esas emociones que ellos mismo sintieron cuando plasmaron sus ideas en una hoja en blanco. Ellos conectan, llegan a la mente de aquel que los lee...


                                          
                                             

Dicen: " Cuando el alumno está preparado aparece el maestro”A veces me pregunto: ¿Qué hago yo, en este mundo de  las palabras...? Según palabras de Newton:
“Pude ver más lejos y llegar más alto porque me apoyé sobre los hombros de verdaderos gigantes…”

Por todo lo anterior yo disfruto ahora del milagro del encuentro... 
Después de esta pequeña pausa...Sigo leyendo... Disfrutando de este maravilloso libro. 
“Demasiada felicidad"
                                                                                                       


                                                                                 
                                                   

                      
  


 La escritora canadiense Alice Munro “Maestra del relato corto" nacida en Wingham (Ontario) en 1931, es la decimotercera mujer que obtiene el galardón más importante de las letras universales.
Se inició en la literatura a los 30 años, con cuentos y relatos que vendía para la radio pública canadiense.
 Ha volcado en su literatura la experiencia de su vida cotidiana.La autora, madre de tres hijas ha reconocido la importancia de su madre y de las mujeres que ha conocido en su vida para construir su gran territorio literario.
 Hija de una profesora y un granjero, estudió periodismo y filología inglesa pero abandonó los estudios para casarse y ser ama de casa.

 Entonces aún no escribía. Montó una librería con su primera esposo, padre de sus tres hijas, hasta que se divorciaron. La escritora, se casó por segunda vez (aunque mantuvo el apellido de su primer marido) empezó a publicar con éxito en 1968.

 En la actualidad está considerada como una de las principales escritoras actuales en lengua  inglesa y una de las maestras mundiales del relato contemporáneo. Es autora de doce volúmenes de relatos, dos antologías y una novela.

 A lo largo de su carrera ha recibido numerosos premios de prestigio, entre los que cabe destacar el Governor General’s Award de Canadá, que le ha sido concedido en tres ocasiones, el W.H. Smith Prize, el National Book Circle Critics Award de los Estados Unidos, el PEN/Malamud Award for Excellence in Short Fiction, el Rea Award for the Short Story, el Giller Prize, el Trillium Prize y el Libris Award. Y ahora, el más deseado, el Premio Nobel de Literatura.


Algunos de sus cuentos

Dance of the Happy Shades (1968)
Las vidas de las mujeres (1971) su única novela
Las lunas de Júpiter (1982, edición original)
Progreso del amor (1986)
Amistad de juventud (1990)
Secretos a voces (1994)
El amor de una mujer generosa (1998)
Odio, amistad, noviazgo, amor, matrimonio (2001)
Escapada (2004)
La vista desde Castle Rock (2008)
Demasiada felicidad (2009)
Mi vida querida (2013)









sábado, 3 de agosto de 2013

FELICIDAD Y SER FELICES







Felicidad... Igual  a  “ausencia de dolor” palabras que hacen pensar.¿Quien no ha sentido alguna vez el sufrimiento?. Esa fuerza, destructora, invisible,emocional, ligado al ser, al alma. Se dice que el dolor es inevitable y el sufrimiento opcional.
En cierta medida esto es así, pero conlleva, una sabiduría implícita para permitir que el sufrimiento sea opcional.

¿Dolor físico o dolor del alma...? ¿Cuál se soporta mejor...? Imposible describir.
El dolor físico te merma, te aniquila, te anula como persona. Ante el nos rendimos y sucumbimos a sus exigencias.
Nos puede llevar a un estado que deseemos  la muerte, cuando los fármacos  que tomamos en vez de curarnos nos van  absorbiendo poco a poco la poca energía que nos queda...

¿Y el dolor del alma se puede soportar...? Para este dolor no hay fármacos que puede curarnos. Te sientes extraña ante un cuerpo que respira salud, sin embargo tú sabes que te estás apagando como las cenizas de una gran hoguera.
Nada te alegra, los días, los minutos y segundos de tu vida no tienen sentido, solamente deseos de perderte en el infinito...
Quizás, la  “felicidad  y ser felices”  es un estado que día a día tenemos que aprender. En la aceptación  de la vida que nos ha tocado vivir.

Ser feliz se aprende aun en el dolor. Aunque nos duela el alma, podemos llegar a un estado de paz, aceptando ese sufrimiento.
Cuando se es consciente de que el sufrimiento forma parte de nuestro vivir, al igual que la noche y el  día.

Sabiendo que la felicidad son momentos que vienen y van como las olas de mar... Disfrutemos de esos momentos que la vida nos regala.


                                                                           
                                                                       

         
 

                                  ENTONCES... YO APRENDÍ


Aprendí que vivir es aprender, que soñar es gratis, que después de la noche
 viene el día.

A sonreír aunque me duela... Que todo en esta vida tiene fecha de caducidad. Que  lo que te da la vida también te lo quita.

Aprendí no esperar nada, lo que venga bien recibido será...
Aprendí no somos imprescindible


Aprendí que el amor siempre es el mismo, cambia de lugar y forma... Vuelve con otro rostro con nuevas esperanzas y nuevos sueños.

Aprendí que la vida es un río que fluye, siguiendo su propio curso.

Aprendí a desaprender para volver aprender de nuevo.

Aprendí que lo que está arriba puede estar abajo.

Aprendí a caminar día a día aunque esté cansada...

Aprendí que cada persona tiene que recorrer su propio camino y yo tengo que recorrer el mío.

Aprendí a  esperar aunque no haya retorno. 
Y día a día sigo aprendiendo...