Google+ Followers

martes, 29 de julio de 2014

NUESTRAS MIRADAS SE ALZARAN AL CIELO...




Llegan las vacaciones de verano y los momentos de relax... Es tiempo de un merecido descanso. Algunos elegirán el monte, el mar  como plan vacacional o quizás optarán por conocer nuevos lugares o sencillamente, decidirán estar en su mismo lugar de residencia, disfrutando de esas pequeñas cosas que siempre nos hace sentirnos bien y feliz... Pero seguro, que estemos donde estemos, nuestras miradas se alzaran al cielo. 

En esta época estival ¿quién no ha tenido la experiencia, y el placer al mismo tiempo, de contemplar el cielo una noche de verano?. En este tiempo podemos admirar, uno de los espectáculos más hermosos que nos brinda la naturaleza. Es la contemplación del cielo estrellado.

La “lluvia de meteoros” es muy popular en el Hemisferio Norte debido a que transcurre durante el verano. Se conoce con el nombre de “Lágrimas de San Lorenzo” cientos de estrellas brillantes, miles de puntos luminosos que parecen engañosamente cercanos en el fondo oscuro del firmamento.

                                                                          

                       Uno de mis cuadros favoritos del pintor Vincent Van Gogh "Noche estrellada sobre el Ródano"
                                                                             Arlés, Septiembre de 1888.



Las “Perseidas” (Lágrimas de San Lorenzo) es una lluvia de meteoritos de actividad alta (100 meteoros/hora). Tiene lugar cada año entre el 16 de Julio y el 24 de Agosto, alcanzando el máximo de intensidad durante de las noches del 11, 12 y 13 de Agosto.
El 10 de Agosto es el día de este santo, de tal manera que se asoció con las lágrimas que vertió San Lorenzo al ser quemado en la hoguera.

                                                                            

                     Una noche de verano con un hermoso cielo estrellado inspiró a este gran pintor del impresionismo
                                     El holandés Vincent Van Gogh a crear "Terraza de café por la noche (1888)".


Es también la mejor época para contemplar entre las estrellas, una extensa y espectacular franja blanquecina de apariencia nubosa que cruza el cielo de noroeste a suroeste: es la Vía Láctea ó Camino de Santiago. 

                                                           
                                                              





Según dice la tradición, un reguero de estrellas ayudo a localizar la tumba de Santiago, fue en el siglo XII cuando quedó fijada la asociación entre la Via Láctea y el Camino de Santiago. El Apóstol se le apareció a Carlomagno señalándole la Via Láctea como guía para llegar hasta Compostela. Santiago le aclara:

"El camino de estrellas que viste en el cielo significa que desde estas tierras hasta Galicia has de ir con un gran ejército a combatir a las pérfidas gentes paganas, y a liberar mi camino y mi tierra, y a visitar mi basílica y sarcófago. Y después de ti irán allí peregrinando todos los pueblos, de mar a mar, pidiendo el perdón de sus pecados y pregonando las alabanzas del Señor, sus virtudes y las maravillas que obró" (Codex Calixtinus, folio 162).

Es un espectáculo magnífico, quizá el único al que han asistido todos los seres humanos desde el principio de los tiempos.


Contemplar el cielo es uno de mis pasatiempos favoritos; de niña me fascinaba y hoy en día me siguen maravillando y más en las noches estrelladas. Siempre que puedo me escapo a un lugar cerca del mar.  
Donde vivo no hay contaminación lumínica y es maravilloso poder contemplarloY os puedo asegurar que siempre, Morfeo me acoge en su brazos  mirando las estrellas...

Cuando alzo la vista y miro este bello espectáculo en el silencio de la noche mi corazón late en armonía... mi mente se relaja... al compás del Universo... sintiendo en todo mi ser miles de sensaciones y así en este estado de paz interior, recuerdo con cariño este pequeño cuento que dice tantas cosas... me hace pensar...


                             
                
                                      Erase una vez un universo oscuro

Erase una vez un universo oscuro, un universo negro, un universo helado y matemático.
No se sabe por qué, dos estrellas se miraron y se enamoraron. Tan grande y hermoso fue su amor que dejaron de describir infalibles órbitas elípticas para dibujarse tiernos corazones entrelazados.

Se querían tanto…, pero la distancia era grande, y no podían acariciarse ni besarse. ¡Si por un solo instante pudieran estar juntas! Pero eso estaba prohibido en un universo oscuro, en un universo negro, en un universo helado y matemático.

Aun así no se resignaron a vivir separadas, alejadas por un denso y silencioso vacío; así que decidieron quebrantar la eterna ley del perfecto y ordenado universo. Con un cómplice guiño se salieron de sus órbitas convirtiéndose en dos estrellas fugaces, dirigiéndose a un mismo destino a la velocidad del deseo y el cariño

Tan solo querían besarse; sabían que ése sería su primer y último beso, pero a pesar de ello continuaron vertiginosas su sendero suicida…, hasta que se encontraron, fundiéndose en un luminoso y bello abrazo de amor y de muerte. Fue el precio tuvieron que pagar por quererse en un universo oscuro, en un universo negro, en un universo helado y matemático.

Ellas fueron las primeras, pero si alguna noche de verano, mirando el cielo, ves una estrella fugaz, piensa que en algún lugar hay otra, que están enamoradas, y que aunque vivamos en un universo oscuro, en un universo negro, en un universo helado y matemático, lograrán encontrarse se besarán por un instante nada más y desaparecerán entre destellos de amor y ternura.