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lunes, 6 de enero de 2014

EN ESTA NOCHE MÁGICA...


                                                           
                                                                             
                                                           


En esta noche mágica de Reyes Magos donde mi infancia se hace presente  este corazón de niña. Quiere llenar de nuevo las zapatillas de deseos...   


   Queridos Reyes Magos: hace muchos años que deje de escribiros, pensaba que los deseos,  aún sin pedirlos  se cumplirían... Hoy en esta noche de esperanza  de sueños... Donde todo es posible...Recordando esa infancia  ya lejana... En esta noche mágica... La niña de ayer, pide con la misma ilusión y entusiasmo de entonces: 

Seguir compartiendo junto a mi familia, seres queridos y amigos, el cariño  y el amor que nos une.
Deseo paz, trabajo, menos dolor  para todas las persona que comparten este mundo mío llamado tierra.
Tener salud para  compartir mi vida con todas las personas sin las cual no soy nada... 
Deseo comprensión, para que podamos seguir viviendo en paz  y tolerancia con respeto unos a otros.
Merchor, Gaspar y Baltasar. Ayúdanos a todas las personas de buena voluntad  hacer un mundo mejor... No es tarea fácil, en esta sociedad actual... Pero danos la fuerza, valentía e ilusión  para intentarlo.
Quiero seguir sintiendo pasión y emoción  por la vida...  
Sentir el suficiente amor para poder compartir con todas las personas  que están y estarán en mi vida .Y en lo más hondo de mi alma deseo la paz para aquellas personas que tuvieron y tienen un lugar importante en mi vida.

Si he sido lo suficiente buena... Espero  poder merecerlos.
 
                                    
                                                                                   


Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle.» AL oír esto, el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén.
 Convocó a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y por ellos se estuvo informando del lugar donde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: «En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, no, la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel.
Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella. Después, enviándolos a Belén, les dijo: Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando le encontréis, comunicádmelo, para ir también yo a adorarle.
 Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño.
 Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra.
 Y, avisados en sueños que no volvieran donde Herodes, se retiraron a su país por otro camino.(Mt 2,1-12)